El pájaro canta hasta morir

Siguiendo los pasos de Armando Barrera, más conocido como el director Seymour Skinner, asistimos con parte de mi familia a una peculiar visita al Cajón del Maipo a observar pájaros. Sí; ni melón con vino, ni restorán familiar, ni miel, ni frutos secos, ni oncesita. Sólo observar pájaros.

Íbamos guiados y coordinados por especialistas en la materia, pertenecientes a la Red de observadores de aves y vida silvestre de Chile (ROC). Eran unos chiquillos bien simpáticos, una mezcla de Bear GryllsSheldon Cooper e Indiana Jones; la mayoría portaba sombreros tipo Gilligan.

Estuvo bastante entretenido, logramos ver varias aves, entre ellas alrededor de 20 cóndores. La gente de ROC es inclusiva, generosa con sus conocimientos, adictos a las cámaras fotográficas, trípodes y teleobjetivos, apasionados y se toman muy en serio esto de la observación.

Si alguna vez se contactan con ellos y salen a terreno, les recomiendo no llevar sándwiches de pollo. Me sentí muy incómodo comiendo aves frente a mis amigos de ROC. Fue como deglutir sus ideales, digerir sus convicciones. Mi único consuelo: el pájaro canta hasta morir.

Los dejo con las fotos y un bonus track de canciones de pájaros.

PD: ¿Sabían que Bear Grylls le puso a sus hijos Marmaduke y Huckleberry?

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